COMUNICACIÓN
TERAPEUTICA
COMUNICACIÓN
Comunicación etimológicamente proviene del
latín comunis que significa común.
Se define a la comunicación humana como un
proceso es decir una serie de eventos que ocurren consecutivamente y en un
orden y en un tiempo definido. Se puede explicar el proceso de comunicación
humana como la transmisión de señales y la creación de significados.
Elementos del proceso de comunicación, la
comunicación es bidireccional es decir hay dos partes que están involucradas,
un emisor y un receptor.
El mensaje debe ser transmitido con la mayor
claridad, exactitud y sencillez de manera que la reacción producida por el
impacto de este sea decisiva y liquide toda posible resistencia al cambio o
cualquier mecanismo de defensa del receptor
Barreras de la comunicación.-
Barreras personales: son interferencias de
la comunicación que provienen de las emociones, los valores y los malos hábitos
del individuo por ejemplo cuando alguien está triste puede percibir el mensaje
de manera negativa, cuando está ilusionado modifica la manera de captar el
mensaje debido a lo que siente.
Barreras físicas: son interferencias de la
comunicación que ocurre en el ambiente donde se realiza, por ejemplo un ruido
repentino, un lugar muy bullicioso donde se lleve a cabo la comunicación, un
teléfono con interferencia.
Barreras Semánticas: surgen de las
limitaciones de los símbolos a través de los cuales nos comunicamos cuando el
significado no es el mismo para el emisor que para el receptor.
Tipos de comunicación: Verbal lo que decimos
con las palabras, no verbal cuando lo decimos con gestos de la cara del cuerpo,
así como con nuestra imagen.
Comunicación verbal: es necesario considerar
ciertos aspectos como: el lenguaje debe de ser sencillo ayuda a clarificar el
mensaje, es importante seleccionar las palabras correctas, las palabras deben
de ir de acuerdo a cada situación.
La voz y variedad vocal: la voz como
herramienta más valiosa en un arsenal terapéutico, es el principal vehículo
para enviar un mensaje mediante el sonido de esta puede:
-
Trasmitir
confianza seguridad, energía, emoción y entusiasmo al paciente y su familia
-
Ser
efectivo. El tono y la calidad pueden determinar 80% de efectividad en su
mensaje.
Comunicación No verbal: nos referimos a
aquella comunicación en la que el lenguaje no aparece, y es suplido por
movimientos o reacciones, en efecto la comunicación no verbal se define por el
cómo se dice; gestos, expresiones faciales, movimientos corporales, el espacio
que nos separa del otro. Comunicamos a través de la forma en que vestimos, en
cómo nos mostramos alegres o tristes, en cómo nos sentamos, si miramos o no a
la cara, si halamos despacio o deprisa. Todo ello son signos que permiten a la
persona que nos escucha hacerse una idea de quienes y como somos. Es preciso
considerar en esta comunicación los siguientes aspectos.
La atención:
-
Al
público no le interesa lo que diga sino como lo diga.
-
Cuando
hable o intente atraer la atención del familiar del paciente se debe considerar
su nivel intelectual su padecimiento, conflictos emocionales, entre otras
cosas.
Comportamiento visual:
Es la habilidad más importante en el impacto
personal. Los ojos son la única parte del sistema nervioso que tiene contacto
directo con otra persona
Postura y Movimiento:
La confianza generalmente se expresa a
través de una excelente postura. La posición física puede ser un reflejo de la
posición mental.
Una mala postura de la parte superior del
cuerpo refleja poca confianza en uno mismo.
La energía de la comunicación puede
desviarse mediante un lenguaje corporal-inapropiado, el cual puede ser
interpretado como falta de interés hacia el otro y por lo tanto
distanciamiento.
Gestos y expresión: Para comunicarse con efectividad
debe relajar lo más que pueda su cara y gestos. Los gestos desempeñan un papel
importante en la transmisión de ideas y sentimientos, si una persona que
entrevista hace un gesto rápido, se tiene la impresión que esta apurada por
realizar otra actividad, y por ello influirá definitivamente en la elaboración
de preguntas por el receptor o que
sencillamente este no le confié sus temores y preocupaciones, con lo cual se
estaría perdiendo valiosa información
COMUNICACIÓN
TERAPEUTICA
La comunicación terapéutica es una manera de
que el profesional de enfermería vea su rol con el paciente como un marco para
“saber estar” en la relación de ayuda.
Objetivos de la comunicación terapéutica
Objetivo principal: aumentar la calidad de
vida del paciente.
Objetivos específicos para el paciente
Ø
Se
centrarán en que el paciente…
Ø
Sienta
que es el centro de los cuidados y del proceso de enfermería.
Ø
Note
que su experiencia de la enfermedad es lo que más importa al enfermero.
Ø
Pueda
comunicar sus vivencias y sea escuchado.
Ø
Perciba
que su sufrimiento (físico y emocional) es creído y tomado en serio.
Ø
Se
sienta acompañado y menos solo.
Ø
Tenga
la posibilidad de identificar, sentir, saber y decidir si quiere cambiar y
cómo, su manera de vivir su situación para poder:
v
Enfrentarse a un reto como la enfermedad.
v
Mejorar una situación problemática o potencialmente problemática.
v
Encontrar maneras de ser y recursos personales más satisfactorios.
v
Desarrollar su sentido de la vida
Objetivos específicos para el profesional de
enfermería
Ø
Crear
una relación terapéutica eficaz con el paciente.
Ø
Aumentar
su eficacia y satisfacción.
Ø
Desarrollar
un “saber estar” profesional por medio del pensamiento terapéutico.
Ø
Disminuir
su propia frustración.
Ø
Aceptar
que el sufrimiento es un tema central en enfermería.
Ø
Aumentar
su interés por la complejidad del paciente.
Ø
Sentirse
más humano.
Diferencia entre comunicación terapéutica y
comunicación social
La comunicación terapéutica, la que se
utiliza en una relación de ayuda, no es igual que la comunicación social, que
se emplea en otros ámbitos de la vida. El estilo de comunicación que se ha
desarrollado entre las familias, los amigos y los conocidos no es relevante en
un contexto terapéutico. Para una relación de ayuda se requiere una metodología
específica que permita que el profesional mantenga su rol y los objetivos
terapéuticos.
En la comunicación social, la
responsabilidad de la calidad de la comunicación es de las dos personas que se
están relacionando (dos amigos, dos familiares, dos compañeros de trabajo...).
En la comunicación terapéutica, la responsabilidad de que la comunicación sea
lo más eficaz posible corresponde al profesional, es parte de su trabajo. El
papel del paciente en la comunicación consiste en expresar su malestar, a su
manera, para que la enfermera pueda conocerle y así ayudarle mejor.
Hay profesionales de enfermería que creen
que el paciente debe tener el 50% de la responsabilidad de la comunicación y se
quejan de que “éste no pone de su parte”. En realidad, ya está “poniendo de su
parte”; está ahí, enfermo, intentando vivir la situación que le ha tocado. El
profesional utiliza la comunicación terapéutica no para ser amable con el
paciente, sino porque es la herramienta principal de su trabajo.
En la comunicación social, si un amigo habla
de una manera un poco agresiva, podría enfadar a su interlocutor, pero en la
comunicación terapéutica se ve la agresividad del paciente como una expresión
de su malestar y ello proporciona información para poder trabajar con él.
De la misma manera, si en la comunicación
social un conocido habla de tal forma que su interlocutor piense que se le
“está tomando el pelo”, a lo mejor decide no seguir hablando con él o dice algo
irónico. Pero en la comunicación terapéutica, cuando se observa ese mismo comportamiento
en el paciente, se sabe que son sus defensas y el interés recae en lo que hay
detrás de ellas.
Si el profesional de enfermería, en su
comunicación con el paciente, comienza a pensar como si fuera una comunicación
social, se arriesga a despistarse, confundirse, no poder hacer bien su trabajo,
frustrarse y “quemarse Algunos ejemplos:
Ejemplo de un profesional de enfermería que,
al comunicarse con el paciente, piensa desde la comunicación social
Paciente hospitalizado: “¡No hago más que
llamar y no vienen a atenderme!”.
Enfermera (piensa: “¡Qué pesado es este
señor! No le pasa nada. Sólo busca atención”): “Mire, estoy muy ocupada y hay
muchos pacientes.
Ya he venido un montón de veces esta mañana.
¡A ver si puede estar tranquilo un rato!”.
Como se puede observar, la intervención de
la enfermera no ha ayudado al paciente a disminuir su malestar ni a ser
comprendido mejor. Después de esta intervención, el paciente se siente más solo
e incomprendido, la enfermera se siente más frustrada y enfadada, y la relación
de ayuda no ha mejorado.
Ejemplo de un profesional de enfermería que,
al comunicarse con el paciente, piensa desde la comunicación terapéutica
Paciente hospitalizado: “¡No hago más que
llamar y no vienen a atenderme!”.
Enfermero (piensa: “Este paciente no parece
estar muy a gusto. Llama a menudo. Puede ser que se sienta solo o nervioso.
Esta situación no es cómoda pero voy a intentar averiguar qué le pasa”): “Veo
que no está muy contento. Dentro de unos minutos tendré un ratito. Si quiere
vengo y me cuenta cómo le van las cosas”.
Gran parte de la frustración que tienen los
profesionales de enfermería con los pacientes y se la insatisfacción de éstos
con los profesionales se deriva de que la enfermera, al no tener la formación
adecuada en comunicación, se confunde y piensa como si estuviera en una
situación social en vez de una terapéutica.
La relación de comunicación
La comunicación terapéutica se basa en la
idea de que lo principal de toda relación de ayuda es la comunicación y que
ésta está centrada en el paciente. La comunicación no es dar información (ésta
es una parte muy pequeña de este proceso), es una manera de relacionarse, en la
cual el profesional de enfermería está presente con todo su ser, como testigo
empático, con un compromiso de ayudar y acompañar al paciente en su realidad.
Esto es necesario porque, a causa de la
enfermedad, el paciente pierde gran parte de su ser: su vida social y laboral y
su rol familiar. Hablando y redefiniéndose a alguien que le escuche desde una
posición terapéutica puede empezar a construir su nueva realidad.
Para una relación de comunicación, el
profesional tiene que desarrollar su humanidad, que es la cualidad que, en
numerosos estudios, los pacientes dicen apreciar más del profesional sanitario.
Otras cualidades que los pacientes dicen que esperan de los profesionales
sanitarios y que fomentan el enfoque de la comunicación terapéutica, son: una
buena comunicación y que el profesional se interese por ellos.
El paciente, su dolencia y la experiencia
que tenga de su dolencia, no son problemas que se deban “arreglar”, sino una
situación que se debe descubrir con interés y curiosidad. No se pretende que el
profesional de enfermería comprenda al paciente en su totalidad, eso no es posible
dada la complejidad del ser humano, pero sí que haga el esfuerzo de intentar
comprender, escuchando con el mismo interés que mostraría un antropólogo en una
nueva cultura.
Pero, ¿comprender qué? Lo principal es
intentar entender el significado que tiene para el paciente su experiencia
(enfermedad, dolencia, aspectos psicosociales, etc.), ya que la enfermedad no
supone lo mismo para el que la padece que para el profesional sanitario. El
significado que tiene para el paciente dará al profesional de enfermería la
mejor información para decidir intervenciones verbales y no verbales.
Elementos de la comunicación terapéutica
Elementos básicos
Ø
El
pensamiento terapéutico.
Ø
La
empatía.
Ø
La
escucha receptiva y reflexiva.
Ø
La
atención a las emociones del paciente.
Ø
El
acompañamiento del paciente en sus reflexiones.
Ø
Ayudar
al paciente a aumentar su dignidad.
Ø
La auto-reflexión
y auto-observación.
Herramientas para poner en práctica los
elementos básicos
Ø
Saber
distinguir entre la comunicación terapéutica y la comunicación social.
Ø
Pensar,
mirar, escuchar y hablar de una forma terapéutica.
Ø
Centrarse
en la experiencia del paciente de su enfermedad.
Ø
Creer
al paciente.
Ø
Descubrir
los significados e impactos que tiene para él la enfermedad.
Ø
Darse
cuenta de que la manera de tratar al paciente contribuye a aumentar o disminuir
su sufrimiento.
Ø
Notar
que uno mismo siente sus emociones, opiniones y expectativas y darse cuenta de
que son propias; no proyectarlas al paciente, dejarlas a un lado para otro
momento. Hay que trabajar con las del paciente.
Ø
Recordar
que el paciente es el centro de todo el trabajo.
Ø
Trabajar
con el paciente como es ahora, no como le gustaría que fuera.
Ø
Conocerse
más: ¿qué situaciones y comportamientos de los pacientes movilizan sus propios
sentimientos?
Ø
Preguntarse:
“lo que digo, ¿por qué lo digo?”.
Ø
Si se
siente frustrado con el paciente, replantéese cómo le ve: ¿le podría ver de
otra manera que fuera más congruente con una relación de ayuda?
Ø
Saber
mostrar empatía, incluso ante comportamientos que no le agradan, y entender que
es la herramienta principal de la comunicación terapéutica.
Ø
Conocer
al paciente como individuo.
Ø
Darse
cuenta de que el paciente es quien se conoce mejor a sí mismo.
Ø
Respetar
al paciente: ¿le puede respetar?, ¿por qué no?, ¿lo puede repensar?
Ø
Ser
receptivo a las necesidades del paciente.
Ø
Escuchar
con tranquilidad y saber lo que se escucha (contenido y emociones).
Ø
Respetar
las emociones del paciente, dejar que las exprese libremente y atenderlas de
una forma terapéutica.
Ø
No
juzgar los comportamientos del paciente y entender que son su manera de
expresar su malestar, que lo importante es lo que hay debajo del
comportamiento.
Ø
Notar
las defensas del paciente, respetarlas y no reforzarlas.
Las expectativas del paciente
La calidad
de los cuidados que dan los profesionales de enfermería depende, sobre todo, de
si responde a las expectativas del paciente. No es suficiente dar unos buenos
cuidados de enfermería si el enfermo no los percibe como buenos. Lo primero es
saber cómo es el paciente y qué espera del enfermero. Esto depende de las
habilidades de comunicación del profesional. Algunos estudios muestran lo que
los pacientes esperan y valoran de los cuidados de enfermería:
Ø
Que sus
necesidades sean escuchadas.
Ø
Que no
se descarten sus preocupaciones.
Ø
Que se
les trate como personas y no como enfermedades.
Ø
Que se
hable “con” los pacientes y no “a” los pacientes.
Ø
Que se
respete su privacidad.
Ø
Que se
les expliquen los tratamientos que se les van a hacer y las demoras.
Ø
Que los
pacientes sepan que importan al enfermero y que éste está de su lado
Confianza
El profesional de enfermería irá
desarrollando habilidades que, se espera, ayudarán al paciente a sentir
confianza en él. Por medio de la empatía, el respeto y el acompañamiento, el
paciente posiblemente confiará en el profesional.
Aun así, hay pacientes a quienes les cuesta
confiar en las/os enfermeras/os. Si el profesional está utilizando una
metodología terapéutica, puede que sea debido a otras experiencias que el
paciente ha tenido con otros profesionales sanitarios en el mismo centro o en
otros centros sanitarios.
También puede deberse a alguna situación que
ha vivido un pariente, amigo o vecino con el sistema sanitario que no haya sido
agradable.
Si el profesional de enfermería nota que el
paciente con el que está trabajando desconfía, puede verificar la razón a
través de alguna de las siguientes intervenciones:
Ø
“Cuénteme
si hay alguna cosa que hago que no le parece bien”.
Ø
“No le
noto cómodo. ¿Hay algo que le molesta? Me lo puede contar”.
Ø
“¿Sabe
de alguien que haya pasado por una situación similar?”.
Ø
“Me
gustaría que estuviera cómodo. Dígame si hay algo que puedo hacer de otra
manera”.
El profesional enfermero no juzga ni comenta
delante del paciente cómo trabajan otros profesionales sanitarios. Simplemente
se interesa en entender la razón por la cual el paciente no se siente a gusto y
no puede confiar.
Continuidad
Para una relación de ayuda de calidad es
importante, dentro de lo posible, que el paciente tenga continuidad en los
cuidados. En atención primaria, esto quiere decir que el enfermo sea atendido
siempre por el mismo profesional de enfermería y se eviten los cambios (y se
busquen otras alternativas cuando el cupo de un equipo está saturado). En
atención hospitalaria, cada vez que un profesional de enfermería está
trabajando, debería tener los mismos pacientes si éstos siguen en la planta e,
idealmente, como se hace ya en muchos países, cada paciente hospitalizado
debería tener un profesional de enfermería de referencia que sea su “gestor” o
su “enfermero principal”, para que, aunque otros profesionales le presten
cuidados, el “enfermero principal” centralice la información, planes y cuidados
del paciente y mantenga una comunicación privilegiada con él.
Ejemplos
de intervenciones ineficaces
Hacer preguntas cerradas, como si fuera un
interrogatorio: “Está mejor, ¿no?”, “¿ha hecho el tratamiento?”, “¿ha venido solo?”.
Estas preguntas sólo dan pie a respuestas
“sí” o “no”, por eso se las llama “preguntas cerradas”, ya que cierran el diálogo
en vez de abrirlo.
Preguntas abiertas y eficaces serían: “¿Qué
opina…?”, “cuénteme…”, “¿cómo le fue con el tratamiento?”.
Dar órdenes, imponer: “Tiene que tomar
esto”, “debería hacer la dieta”, “tranquilícese”.
Estas frases imponen y, cuando a un ser humano
se le impone, no cambia ni se implica en su proceso, sino que refuerza sus
defensas, lo cual no es útil para que pueda reflexionar. Aparte de eso, imponer
no respeta los derechos del paciente.
La información y las recomendaciones se
ofrecen, no se dan, y se pide al paciente que opine. Por ejemplo: “Para alguien
en su situación se recomienda esta dieta. ¿Cómo lo ve usted?”.
Confidencialidad
La confidencialidad es primordial para que
la comunicación terapéutica se pueda llevar a cabo, ya que si el paciente duda
de que la enfermera guarde el secreto profesional, no tendrá confianza. Un
diálogo en el que el paciente no se siente seguro de que lo que diga no irá más
allá del profesional que le escucha, no será un diálogo útil ni tendrá
beneficio terapéutico.
La confidencialidad es un derecho de todo
paciente y a todo usuario del sistema sanitario le debe ser asegurado
verbalmente y por carteles que el secreto profesional se guardará en todo
momento.
¿Cómo asegurarse de que se mantiene la
confidencialidad?
Evitar hablar de los pacientes
individualmente (se puede hacer de una manera general, como: “Los pacientes
diabéticos no encuentran la dieta fácil”).
Si el profesional de enfermería necesita
consultar a otro profesional sobre un paciente, evitará, hasta donde sea
posible, dar información y comentar características que fácilmente le
identificarían.
Si hay que hablar de un paciente con otro
profesional y hay que identificarlo, es necesario asegurarse antes de que el
otro profesional vaya a guardar el secreto.
Reflexionar sobre la información que se
escribe acerca del paciente: ¿es necesario escribirla?, ¿hay información que si
se escribiera y fuera leída podría causar problemas al paciente?
Asegurarse de que toda información sobre el
paciente está guardada bajo llave y tener muy claro quién tiene copias de la
llave.
Toda persona que tiene acceso a historias
clínicas, que las almacena y las ordena o desplaza, debe estar formado en el
tema de la confidencialidad.
Asegurarse de que las historias clínicas
están “en tránsito” lo menos posible.
No dar información a ningún familiar sobre
el paciente sin el permiso de éste.
Actividad Nro 1
Realizar un resumen en el cuaderno y un comentario del tema
miss el comentario se debe imprimir de aqui? o debo escribirlo si o si en el cuaderno.
ResponderEliminarmiss el contenido esta muy bueno es bien especifico y el cual lo entiendo facilmente
ResponderEliminarMiss ambos contenidos son muy interesantes y extensos con mucho contenido, sin embargo no encontre la tarea
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