RETRASO MENTAL
Una persona con retraso mental tiene una capacidad
intelectual significativamente inferior al promedio (que se sitúa en CI menor
de70), que se inicia antes de los 18 años y que produce dificultad de
adaptación a las exigencias del medio. La prevalencia es del 1%, siendo más
frecuente en varones.
Clínica
Los déficit afectan a la capacidad de comunicación,
al cuidado personal, a las habilidades sociales, al rendimiento académico y
laboral o a la capacidad de autocontrol. Los trastornos de la conducta
(impulsividad, agresividad) son especialmente llamativos en algunos casos,
exacerbándose con los tóxicos (alcohol…).
Presentan trastornos mentales con mayor frecuencia
(tres o cuatro veces más) que la población general, a veces como consecuencia
de la misma causa del retraso y otras de forma independiente; son habituales el
trastorno por déficit de atención con hiperactividad, los trastornos del estado
de ánimo y las estereotipias motoras ( p. ej: balanceo del cuerpo, giros de la
cabeza, palmadas); el retraso mental
modifica la expresión de la enfermedad mental, haciendo difícil el diagnostico.
El síndrome de Down se asocia a demencia de Alzheimer
de inicio precoz.
Diagnostico
Para su diagnóstico se usan escalas de inteligencia y
escalas comportamentales.
Debe distinguirse de los trastornos específicos del
aprendizaje y de la comunicación de los trastornos generalizados del desarrollo
y de las demencias de aparición en la infancia (el niño habría alcanzado un
desarrollo adecuado que luego perdería).
TRASTORNO
GENERALIZADOS DEL DESARROLLO
Trastorno autista (síndrome de Kanner)
Las causas específicas de los trastornos generalizaos
del desarrollo se desconocen. Estos niños tienen problemas para procesar la
información y son numerosas las anomalías en pruebas psicofisiológicas, pero
los estudios convencionales, tanto analíticos como neuroimagen, no detectan de
forma consistente alteración alguna. En
consecuencia, sus causas siguen siendo desconocidas. La actitud de los padres
hacia el niño no influye de forma alguna en su aparición, aunque quizá si
exista un componente genético-hereditario.
Clínica: por definición, debuta antes de los tres
años, aunque las primeras manifestaciones se pueden detectar al poco del
nacimiento. Lo fundamental es el déficit de la interacción social (autismo),
con ausencia reciprocidad social o emociona, escasez de contacto visual, falta
de sonrisa social y tendencia al aislamiento.
En estos pacientes, destaca la alteración de la
comunicación, con retraso del desarrollo del lenguaje, las dificultades para
iniciar o sostener una conversación, así como el uso estereotipado del lenguaje
o un lenguaje peculiar, donde se afecta más la comprensión que la expresión; la
comunicación no verbal esta también reducida.
La conducta es repetitiva, sin fantasías ni juego
creativo, manipulan los objetos de forma simple; son frecuentes las
estereotipias y los manierismos (movimientos con finalidad expresiva pero
exagerada en su forma, como aspavientos con los brazos o gesticulaciones
faciales excesivas); manifiestan resistencia a cualquier cambio, presentando
episodios de agitación. Su respuesta a los estímulos es paradójica,
desatendiendo unos y presentando respuestas exageradas frente a otros
(trastorno de la modulación sensorial).
Se observa retraso mental, de grado moderado, en el
75% de los casos (sobre todo en las mujeres); algunos pueden presentar ciertas
facultades hipertrofiadas (lectura, memoria, música), estando las demás
gravemente afectadas (idiots savants). Un 25 % de los pacientes presentan
convulsiones.
Curso y pronóstico: el curso es continuo; solo un
tercio alcanza cierta independencia (los de mayor inteligencia y con menores
problemas con el lenguaje); se discute si existen normalizaciones completas.
Tratamiento: es sintomático (antipsicóticos para la
agitación); precisan de grandes recursos sociales.
TRASTORNO DE
LA ELIMINACIÓN:
Enuresis
La enuresis es la alteración del aprendizaje del
control del esfínter vesical, que se manifiesta como la emisión de orina
durante el día o la noche de forma repetida e involuntaria. Solo se diagnostica
a partir de los cinco años de edad cronológica (cuatro años de edad mental).
Clínica: se diferencia entre los siguientes tipos:
-
Enuresis primaria: nunca se ha conseguido un
control de la micción.
-
Enuresis secundaria: se consiguió al menos un
año de control.
Ambas pueden ser diurnas, nocturnas o mixtas:
-
Nocturna: es la más frecuente y se da con mayor
incidencia en varones no suele despertar al niño, que vacía por completo su
vejiga casi siempre.
-
Diurna: es menos habitual y tiene el aspecto de
“urgencias miccional” con polaquiuria; es más frecuente en niñas y se asocia a
problemas emocionales
Etiología: hay agrupación familiar (antecedentes
familiares en la mayoría de los casos). En ocasiones se encuentran alteraciones
o infecciones tracto urinario (en las formas diurnas); casi la mitad de estos
pacientes tiene un volumen funcional vesical reducido.
Se ha relacionado la enuresis nocturna con las
parasomnias (sonambulismo); sin embargo no se asocia con una fase específica,
aunque se suele dar más en la primera mitad de la noche.
Los factores educativos no parecen desencadenarla,
pero si hay relación entre la forma secundaria y los factores estresantes.
Curso y pronóstico: las remisiones espontaneas son
frecuentes. La mayor edad condiciona un peor pronóstico, siendo habituales las
recaídas esporádicas.
Tratamiento: lo más eficaz son los sistemas de
“alarma” basados en el condicionamiento. Los antidepresivos son alternativa en
casos resistentes.
Encopresis
Tiene un concepto similar a la enuresis (en este caso
se refiere al control del esfínter anal). Solo se diagnostica a partir de los
cuatro años.
Clínica se difieren dos formas:
-
Retentiva: asociada a estreñimiento crónico; se
produce deposición por rebosamiento de heces blandas y con moco; suele deberse
a alteraciones funcionales o anatómicas.
-
No retentiva: es la Encopresis propiamente
dicha; se producen heces normales, sin historia de estreñimiento; un 25% de los
casos además presentan enuresis. Existen los siguientes subtipos:
ü
Control adecuado, pero la evacuación es en
sitios inconvenientes; se asocia a situaciones estresantes agudas
ü
Control inadecuado, al no percibir la defecación
o no poder controlarla; se ve en retraso mental.
Tratamiento: consiste en regular hábitos intestinales
y disminuir los factores estresantes. No hay fármacos eficaces.
Pronostico: a los 16 años se han resuelto casi todos
los casos
TRASTORNO POR
TICS
Tics transitorios
Los tics son movimientos estereotipados rápidos, no
rítmicos, involuntarios y repetidos de determinados grupos musculares; se
exacerban con el cansancio y con la ansiedad variando de un musculo a otro.
Se ven en un 15% de los niños de entre cinco y ocho
años de edad sobre todo varones.
Suelen durar unos meses: si pasan de año se centran
en un grupo muscular concreto y tienden a cronificarse.
Trastorno de la Tourette
Este trastorno es más frecuente en varones (3/1)
iniciándose antes de los 18 años.
Clínica: aparecen tics motores simples (guiños,
movimientos de hombro) o complejos (tocas las cosas, hacer cabriolas), junto con tics vocales simples
(carraspeo, suspiros) y complejos (palabras o frases). A veces de carácter soez
(coprolalia), aparentando un carácter intencional.
El paciente es capaz de frenar su aparición, pero a
costa de un aumento de la ansiedad y de un efecto “rebote” (mas tics, más
intensos). En un 50% de los casos esta esta precedido por un trastorno por
déficit de atención con hiperactividad que produce cierto retraso escolar; un
40% presentan trastorno obsesivo. No son raras las alteraciones conductuales,
con agresividad o conducta impulsiva, ni las alteraciones emocionales.
En la adolescencia se produce el momento álgido, al
aparecer la coprolalia, siendo diez primeros años desde el inicio los peores.
Después tiende a atenuarse, pero en el 50% de los casos hay secuelas socio
familiares importantes.
Etiología: existe una importante asociación genética
(se hereda la vulnerabilidad con carácter autosómico dominante); siendo mayor
la penetrancia en varones.
Tratamiento: los fármacos más utilizados y útiles son
los antipsicóticos, por su acción antidopaminergico, pero los pacientes los
suelen dejar a largo plazo por sus efectos secundarios. Se usa también la
clonidina (si hay trastorno por déficit de atención) y los antidepresivos (si
hay trastornos obsesivos) La terapia conductual puede ayudar.
TRASTORNO POR
DÉFICIT DE ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD DE LA INFANCIA
Este tipo de trastorno se ve en 3-5% de los
escolares, sobre todo varones (10:1), siendo el trastorno psiquiátrico más
frecuente en la edad infantil. El inicio antes de los siete años.
Clínica: se diferencian en tres grupos de síntomas:
-
Inatención: no presta atención en clase, comete
errores por descuido, no se centra ni termina sus tareas, parece no escuchar,
pierde cosas.
-
Hiperactividad: no se queda quieto en la silla,
corre y salta en situaciones inapropiadas, habla en exceso, no soporta
actividades de ocio tranquila.
-
Impulsividad: se precipita en sus respuestas, no
espera en las colas, interrumpe la actividad de otros, no toma en cuenta los
posibles riegos de sus actos. Con frecuencia parecen irritados, agresivos y
tienen fama de “mal educados”, algunos desarrollan trastorno de conducta al
llegar a la adolescencia.
Etiología: se asocia con disfunciones cerebrales mínimas,
asociándose a retraso mentas, trastorno por tics y otros trastornos mentales
infantiles.
En sus familias hay antecedentes de trastorno
antisocial y alcoholismo en los padres y de trastornos histéricos en las madres
(se discute si se trata de un factor genético o del efecto del aprendizaje en
el seno de la familia).
Parece existir un defecto en la capacidad de regular
la respuesta ante estímulos ambientales, se involucra una hiperfunción
dopaminérgica y un defecto del lóbulo frontal.
Los factores psicosociales son cruciales para su
cronificación (reacción de la familia y de escuela ante el trastorno,
implicación en el tratamiento).
Tratamiento: es su manejo se combinan fármacos con
las técnicas cognitivo-conductuales (intervención con los padres y con la
escuela). Se puede usar también los antidepresivos.
Curso y pronostico un porcentaje importante sigue
presentando problemas de falta de atención e hiperactividad en la edad adulta.
Con frecuencia, se observa trastorno antisocial de la personalidad y trastornos
por sustancias.
Cuando más precoz es el diagnóstico y el tratamiento
mayor probabilidad hay de lograr la remisión.
CUESTIONARIO TRASTORNOS MENTALES EN LA
NIÑEZ
Carrera Profesional:
|
ENFERMERÍA TECNICA
|
Unidad
Didáctica:
|
ASISTENCIA AL USUARIO EN SALUD MENTAL
|
Elemento de
Capacidad Terminal:
|
Utiliza la comunicación terapéutica en el
usuario con problemas de salud mental
|
Semestre
académico:
|
V
|
Turno:
|
MAÑANA
|
Fecha de
evaluación:
|
|
Docente
evaluador:
|
ENF. MARIZA VERGARA CARDENAS
|
1. Que es un
retraso mental
2. Cuáles son
sus causas
3. Que tipos existen
4. Que síntomas
presenta
5. De acuerdo a
lo explicado cree que una persona con retraso mental pueda llevar una aparente
vida normal diga el porqué de su respuesta
6. Que es la
hiperquinesia
7. Cuáles son
sus síntomas
8. Que
repercusión puede tener en la adultez
9. Que es la
enuresis y encopresis
10. Cuáles son
sus síntomas
11. Cuáles son
las clases que de enuresis
12. A qué se
debe la enuresis
13. En que puede
afectar la vida de un niño la enuresis o la encopresis
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