lunes, 22 de septiembre de 2014

Guia de aprendizaje 07



INSTITUTO DE EDUCACIÓN SUPERIOR TECNOLÓGICO PRIVADO MARÍA MONTESSORI
1.       GUIA DE APRENDIZAJE
CARRERA PROFESIONAL: Enfermería Técnica
MÓDULO DE FORMACION: Servicios Técnicos de Enfermería Especializada
UNIDAD DIDACTICA: Asistencia al Usuario de Salud Mental
ACTIVIDAD DE APRENDIZAJE No 07 : Trastornos Mentales en el adulto
CRITERIOS DE EVALUACION:
Aplica técnicas para obtener la colaboración del usuario en su recuperación y rehabilitación

INTRODUCCION
Esta guía de aprendizaje pretende dar a conocer a los alumnos los trastornos mentales que se pueden presentar los adultos
PLANTEAMIENTO DE ACTIVIDADES
NEUROSIS
El concepto de neurosis tiene una gran tradición en psiquiatría y engloba a un grupo diverso de trastornos psiquiátricos que comparten, en teoría, las tres características siguientes que los diferencia de las psicosis:
. Su gravedad es menor, produciendo menos interferencias en la vida del paciente.
. Se han demostrado menos anomalías neurobiológicas subyacentes.
. El paciente muestra una adecuada conciencia de enfermedad, reconociendo lo anómalo de los
  Síntomas que presenta, haciendo critica de los mismos.
Sin embargo, estas características no siempre se cumplen, como es el caso de algunas neurosis que pueden ser extremadamente incapacitantes (agorafobia, trastorno obsesivo-compulsivo); en otras es indiscutible la existencia de alteraciones neurobiológicas (ataques de pánico, trastorno obsesivo-compulsivo); por último, en ocasiones, el paciente neurótico no muestra una correcta conciencia de enfermedad (trastorno obsesivo-compulsivo, dismorofobia).
Por este motivo la clasificación DSM de enfermedades psiquiátricas desaconseja el uso de este término, recomendando el empleo de una nomenclatura basada en los síntomas predominantes (sean ansiosos, depresivos, somáticos, etc.).
TRASTORNOS DE ANSIEDAD
Probablemente este sea el grupo de trastornos psiquiátricos más frecuente en la población general, siendo la fobia especifica el diagnostico psiquiátrico más frecuente y la crisis de angustia, la principal urgencia psiquiátrica.
Analizada su incidencia por grupos, es más frecuente en mujeres y en jóvenes (20-30 años), disminuyendo en la vejez.
El trastorno obsesivo-compulsivo, el trastornó de angustia y algunas fobias (agorafobias, fobia a la sangre) muestran agrupación familiar.
TRASTORNO DE ANGUSTIA (TRASTORNO DE PANICO)
Este trastorno se define por la presencia de crisis de angustia (también denominadas ataques de pánico), las crisis de angustia son de origen espontaneo y curso recurrente, aunque con la evolución del trastorno pueden asociarse a diversos estímulos (crisis de angustia con agorafobia). No debe existir un trastorno orgánico, psiquiátrico o toxico que las justifique.
CLINICA
Las crisis de angustia tienen un inicio brusco, alcanzando su máximo en unos minutos. En ellas se presentan, con una intensidad extrema, síntomas vegetativos, palpitaciones, molestias precordiales, disnea con hiperventilación (muy típica), mareo, inestabilidad, temblor, sudoración, parestesias, nauseas, escalofríos, sofocos, etc.
También aparecen síntomas psicológicos que provocan una enorme desazón en el paciente: sensación de muerte, miedo a la pérdida del control o a estar volviéndose loco, despersonalización y des realización.
Duran menos de una hora, dejando un cansancio extremo.
CURSO
Las primeras crisis se suelen iniciar en la adolescencia o al principio de la edad adulta, y por definición deben ser espontaneas; con frecuencia despiertan al paciente por la noche o surgen cuando más tranquilo esta; posteriormente, pueden condicionarse a estímulos diversos que “facilitan” su aparición o hacerse totalmente “reactivas”. Con el tiempo, se desarrollan una serie de complicaciones psicológicas típicas que son las que van alterar la vida del paciente:
. Ansiedad anticipatoria (miedo de tener nuevas crisis).
. Conductas de evitación (miedo de ir a determinados lugares por si se sufre una crisis) que pueden
  Derivar en una agorafobia.
. Preocupaciones hipocondriacas (miedo a las consecuencias de las crisis sobre la salud).
Otras complicaciones psiquiátricas son el abuso de alcohol y de los sedantes y la aparición de síntomas depresivos, con un aumento de la tendencia al suicidio. Este trastorno tiende a la cronicidad y a la recurrencia, siendo la repetición de la crisis y la aparición de complicaciones lo que define la evolución del mismo.
ETIOLOGIA
Se ha demostrado que este trastorno posee un factor genético-hereditario, puesto que se presenta con mayor prevalencia entre familiares de enfermos afectos (18% frente al 1-2% de la población general).
Hay claras diferencias genéricas, siendo mucho más frecuente en mujeres, sobre todo si hay agorafobia.
En el plano neurobiológico, se ha evidenciado la capacidad de provocar crisis que tienen diversas sustancias (panicogenos) como: lactato sódico i.v., bicarbonato, isoproterenol, CCK, etc. Además se han establecido correlaciones neuro anatómicas como las siguientes:
. El locus coeruleus (principal núcleo no adrenérgico cerebral) desencadenaría la crisis de angustia.
. La amígdala y el núcleo accumbens (sistema límbico) inducirían la ansiedad anticipatoria.
. El lóbulo frontal generaría las conductas de evitación.
Se discute su asociación con los síndromes de hiperelasticidad articular, así como con el prolapso mitral.
Hay multitud de causas psiquiátricas y orgánicas que pueden provocar ansiedad (cardiovasculares, pulmonares, neurológicas, endocrinas, intoxicaciones, abstinencias, etc.) y con las que cabe hacer un diagnóstico diferencial.
El tratamiento del trastorno de angustia combina fármacos y psicoterapia, con una eficacia notable. Se diferencian tres etapas:
     Abortivo (tratamiento de una crisis): cualquier benzodiacepina asociada a técnicas para el control de la respiración (por la hiperventilación que caracteriza la crisis de pánico).
     Profiláctico (prevención de nuevas crisis):
- Antidepresivos: sobre todo los ISRS, por su mejor tolerancia, aunque los antidepresivos más antiguos (tricíclicos, IMAO) son también eficaces; no producen dependencia; su inicio de acción es retardado (semanas), por lo que es frecuente asociarlos al principio con benzodiacepinas (que luego se retiran).
- Benzodiacepinas: sobre todo de alta potencia (alprazolam, lorazepam o clonazepam), con el lógico riesgo de dependencia (aunque son eficaces, no se consideran de primera línea).
• Psicológico (si existen complicaciones): psicoterapia cognitivo-conductual para la agorafobia, la ansiedad anticipatoria y las preocupaciones hipocondriacas.
TRASTORNOS FÓBICOS
Una fobia es un temor persistente a un objeto, actividad o situación específica (estimulo fóbico) que, a pesar de ser reconocido como desproporcionado y absurdo (irracional), permanece fuera del control voluntario y genera conductas de evitación (conscientes).
Las fobias específicas son el diagnóstico más común en la población general y la agorafobia la más frecuente entre las que solicitan trata­miento.
En general, son esporádicas, lo que sugiere un origen psicológico, pero existe cierta agrupación familiar en la agorafobia (quizá derivada de su dependencia del trastorno de angustia) y en otras fobias situacionales, así como en la fobia a la sangre.
Según el psicoanálisis, el mecanismo de defensa típico en una fobia es el desplazamiento. La teoría del aprendizaje las explica como un condicionamiento clásico entre un estímulo inicialmente neutro y una emoción desagradable.
Las formas clínicas de los trastornos fóbicos son las siguientes:
     Agorafobia: se da más en mujeres jóvenes. Se caracteriza por el miedo a estar en situaciones en las que uno se siente desprotegido o desamparado, que típicamente son lugares de los que es difícil escapar o conseguir ayuda: transportes públicos, multitudes, grandes almacenes, ascensores, espacios abiertos, locales cerrados, etc.
La mayor parte de los casos son secundarios a un trastorno de an­gustia, lo que explica el estado permanente de ansiedad anticipato­ria ("ansiedad libre flotante") que no se ve en otras fobias.
Se trata con técnicas conductuales (exposición en vivo de forma progresiva) y, si es secundaria a un trastorno de angustia, este debe tratarse con los fármacos adecuados.
     Fobia social (trastorno por ansiedad social): suele debutar en la adolescencia, sin diferencias claras entre sexos (aunque los varones consultan con más frecuencia).
Se define como el miedo a situaciones de exposición publica, tales como hablar delante de otras personas, comer o beber en público o usar los lavabos públicos La forma más frecuente es el miedo a hablar en público (rara vez el paciente consultara por ello); si es generalizada, puede ser muy perturbadora. Se ha relacionado con el mutismo selectivo de la infancia (que sería una forma precoz de fobia social).
Estas personas presentan riesgo de alcoholismo "social" (para animarse a hablar). Debe diferenciarse de otras fobias, de los trastornos de la personalidad con déficit de interacción social (evitativo, esquizoide) y del retraimiento social propio de la depresión o de la esquizofrenia.
El tratamiento combina las técnicas cognitivo-conductuales (dirigidas al entrenamiento en habilidades sociales) y los fármacos (si es generalizada, se emplea ISRS). En casos de ansiedad social muy específica (p. ej.: miedo a hablar en público ante desconocidos) y poco frecuente, muchas personas preferirán un tratamiento puntual con [J-bloqueantes (propanolol o atenolol) o benzodiacepinas.
• Fobias específicas o simples: son muy frecuentes en niños (en los que son evolutivamente casi normales) y en mujeres (2/1). Se de- finen por el miedo a un objeto o a una situación concreta que no debería provocarlo:
-           A los animales o a los insectos {son las más frecuentes).
-           A estímulos ambientales como a las tormentas o al mar.
-           A la sangre, a los pinchazos y a las heridas.
-          A otras situaciones concretas, como alturas, transportes públicos, ascensores, aviones, etc. {en general, de inicio más tardío).
Suelen desencadenar una crisis de ansiedad (adrenérgica) cuando no se puede evitar el estímulo, salvo la fobia a la sangre-pinchazos- heridas que produce un cuadro vagal, en forma de síncope o pre-síncope, tras la reacción adrenérgica inicial. Normalmente, no generar incapacidad y los pacientes apenas consulta. Si resultan molestas, se usan técnicas conductuales, como la exposición en vivo basada en la desensibilización sistemática, siendo innecesarios los fármacos.
El trastorno obsesivo-compulsivo está caracterizado por la presencia de obsesiones y de compulsiones que producen malestar significativo. Su inicio suele ser insidioso en la adolescencia o en la juventud (más precoz en varones que en mujeres).
Afecta aproximadamente al 2% de la población general, sin diferencias entre sexos. Se da más en solteros que en casados {la soltería puede ser consecuencia de su enfermedad). Quizá sea más frecuente en clases altas o en personas de cociente intelectual elevado (en general, son personas que se dan más cuenta de su problema y consultan, de ahí que el sesgo de diagnóstico sea más alto).
Aunque suele presentarse de forma aislada, puede haber trastornos de personalidad previos, sobre todo de tipo obsesivo-compulsivo. Se asocia a otros trastornos mentales, fundamentalmente a depresión mayor y a fobia social.
Las obsesiones se definen como ideas, pensamientos, imágenes o impulsos recurrentes y persistentes que el paciente reconoce como absurdos, aunque sabe que son producto de su mente en general, le provocan intensa ansiedad, al ser indeseadas o inaceptables, por lo que lucha por ignorarlas o suprimirlas. Típicos temas obsesivos son las preocupaciones hipocondriacas y de contaminación, la duda sobre si se han hecho las cosas correctamente, la necesidad de orden y de simetría, el miedo a dañar a otros (conocidos como impulsos obsesivos o fobias de impulsión) y la moralidad (sexualidad, religiosidad).
Las compulsiones son actos motores (o mentales) voluntarios que el paciente siente necesidad de realizar como defensa frente a la idea obsesiva, a pesar de reconocerlos absurdos, por lo que intenta resistirse aun a costa del aumento de la tensión interna (que disminuye al llevarlo a cabo). Un ritual es una compulsión muy elaborada. Pueden ser aparentemente "lógicos" o tener un carácter "mágico", buscando anular el peligro de la idea con actos complejos y estereotipados. En los casos avanzados, desaparece la resistencia y toda la vida se ritualiza, lentificándose de forma espectacular, siendo dudosa en estos casos la existencia de "conciencia de enfermedad" En numerosos trastornos neurológicos (encefalitis, demencias, síndrome de Cilles de la Tourette) se describen síntomas obsesivoides. Se define el espectro obsesivo como un grupo de trastornos mentales que comparten ciertos rasgos con el TOC (trastornos del control de los im­pulses, hipocondría y dismorfofobia, trastornos por tics, etc.).
Trastornos del espectro obsesivo-compulsivo
  Trastornos por tics (Tourette)
*   Trastornos del control de los impulsos (juego patológico/ludopatía, cleptomanía, piromanía, trastorno explosivo intermitente)
  Trastornos de la conducta alimentaria
- Algunos trastornos somatomorfos (hipocondría, dismorfofobia)
*   Algunos trastornos de la personalidad {esquizotípica, limite)
  Algunas formas de toxicomanía
  Algunas parafilias
  Algunos trastornos generalizados del desarrollo (Asperger, autismo atípico)
Etiología
Con frecuencia (60% de los casos) en el inicio del trastorno existe un factor estresante como, por ejemplo: fallecimiento de personas cercanas, problemas sexuales o de pareja, enfermedades, etc. Hay clara tendencia a la agregación familiar, con mayor concordancia en mono- cigotos.
Entre los hallazgos biológicos destaca la presencia de disfunción del lóbulo frontal en las pruebas de neuroimagen (PET) y las alteraciones bioquímicas serotoninergicas.
Las teorías psicológicas hablan de una alteración del procesamiento de la información, con respuestas desproporcionadas para estímulos menores (ver peligro donde no lo hay) y de la tendencia a un pensamiento mágico (como el uso de amuletos o sotería). Pierre Janet describió como típica de estos pacientes la psicastenia, una pérdida de la sensación de seguridad en la realidad, con necesidad de verificación constante de los actos. La teoría psicoanalítica propone como mecanismos de defensa la formación reactiva, la anulación y el aislamiento, atribuyendo el trastorno a una regresión a la fase anal-sádica del desarrollo psicosexual.
Se inicia generalmente de forma insidiosa y el curso suele ser crónico y progresivo, con fluctuaciones (empeoran con las situaciones estresantes). Pocos casos son graves, pero, de la misma forma, pocos desaparecen de manera espontánea. La mayoría son formas "leves" que nunca consultan por sus síntomas pero los TOC graves pueden producir una discapacidad extrema.
Precisa de la combinación de:
• Fármacos: antidepresivos con acción serotoninergicas: ISRS (mejor tolerados), clomipramina (más potente); mejoran sobre todo las ideas obsesivas. Son necesarias dosis elevadas y la respuesta tarda en aparecer muchas semanas. Por la tendencia a la cronicidad, exige mantener el tratamiento de manera prolongada.
Psicoterapia: se recomienda el empleo de técnicas conductuales, como la exposición con prevención de respuesta y se desaconsejan las terapias dinámicas (derivadas del psicoanálisis), Mejora principalmente las compulsiones. Su eficacia tiende a mantenerse mas tiempo que la de los fármacos.
Usados los dos tratamientos anteriores conjuntamente, la eficacia es de hasta el 75%.
Se reserva la psicocirugía (cingulotomía) para casos muy graves, refractarios a todos los tratamientos.
Es una reacción característica ante un acontecimiento traumático más allá  de la experiencia habitual humana que pone en peligro la vida de la persona o de personas allegadas.
Experiencias típicas son las siguientes:
Las catástrofes naturales (terremotos, huracanes, incendios).
     Los accidentes (de tráfico, laborales).
     Los delitos (robos con violencia, atentados terroristas, secuestros, agresiones sexuales).
Durante el primer mes, se califica como trastorno por estrés agudo, sien­do especialmente frecuentes en esta etapa los síntomas disociativos (embotamiento emocional, arre actividad); pasado el mes, se habla de estrés postraumático; si supera los tres meses, se considera que su curso es crónico. Excepcionalmente puede aparecen tras un periodo de latencia mayor de seis meses {inicio demorado). Las características del trauma, de la persona y del contexto social influyen en la probabilidad de padecerlo. Tras un desastre natural, este trastorno afecta a un 15% de las personas expuestas, llegando al 80% en víctimas de agresiones sexuales.
Clínica
Cursa con:
     Re experimentación del acontecimiento en forma de recuerdos intrusivos (en niños, dibujos o juegos repetitivos relacionados con el tenia), pesadillas, imágenes en vigilia (flash-backs), sensación cons­tante de que el suceso acaba de ocurrir.
     Conductas de evitación (de ideas, personas o lugares), amnesia psicógena {del episodio, total o parcial).
     Sensación de embotamiento emocional (perdida del interés, arre actividad emocional, desapego del entorno, sensación de un futuro desolador, acortado).
     Síntomas de hiperalerta (insomnio, irritabilidad, hipervigilancia, sobresalto ante los ruidos, dificultad de concentración).
Es fluctuante, pero la mayoría se recupera (solo un 10% no mejora o empeora). Entre sus complicaciones, se puede ver depresión o abuso de sustancias.
El apoyo psicológico y social es fundamental, así como el diagnostico precoz. Los fármacos se usan en función del síntoma predominante, aunque parece que los antidepresivos son los más eficaces.
Es un estado de ansiedad y de preocupación crónica, que está acompañado de multitud de síntomas somáticos, provocando malestar en el sujeto o un mal funcionamiento social o laboral. Sus síntomas generales se resumen en ansiedad, hiperactividad autonómica (sudoración, palpitaciones), tensión motora (dolor de cabeza, inquietud) y estado de hiperalerta (irritabilidad) que les hacen consultar excesivamente con el médico de familia u otro especialista, antes que con el psiquiatra.
Conviene diferenciar entre la "ansiedad apropiada" o normal, en res­puesta a un estímulo conocido y de intensidad proporcionada, y esta "an­siedad generalizada" patológica, que es desproporcionada y duradera. Es posiblemente el trastorno que se presenta con mayor frecuencia asociado junto a otros trastornos mentales, lo que cuestiona su validez diagnostica.
Es una patología que tiende a la cronicidad, precisando de la combinación de farmacoterapia, psicoterapia {por ejemplo, entrenamiento en relajación, terapia cognitivo-conductual) y apoyo social. Los tratamientos con ansiolíticos deberán hacerse en tandas cortas (por el riesgo de dependencia que presentan); últimamente se insiste en la utilidad de los antidepresivos y de algunos anticonvulsivantes (gabapentina, pregabalina) para el control a medio plazo de la ansiedad crónica.
Los trastornos somatomorfos son el grupo de trastornos en los que la queja principal es un síntoma o una preocupación somática que no se corresponde con los hallazgos exploratorios o con mecanismos fisiopatologicos conocidos, y en los que se presume una etiología psicológica, causando intenso malestar al paciente o deterioro socio laboral. Por definición, la producción de los síntomas no es voluntaria, lo que les diferencia de los trastornos facticios y de la simulación.
Es una de las formas de presentación de la histeria clásica y posible- mente sea la más frecuente hoy en día en países occidentales; es casi exclusivo de mujeres (5/1) y se describe más frecuentemente en perso­nas de nivel socioeconómico bajo.
Hay una historia de múltiples síntomas físicos (dolores, gastrointestinales, sexuales, neurológicos) que empiezan antes de los 30 años, persisten largo tiempo, y conducen a una búsqueda incesante de atención medica o a un deterioro significativo de áreas importantes de la vida del paciente. Estos síntomas no se acompañan de anomalías que los expliquen en la exploración física o en las pruebas diagnósticas.
Se asocia habitualmente a síntomas crónicos ansiosos y depresivos, con un ligero aumento del riesgo de suicidio, Sigue un curso crónico y fluctuante.
No tiene un tratamiento específico, siendo fundamental evitar la iatrogenia médica. Los pacientes tienden a auto medicarse y a someterse a prue­bas diagnósticas innecesarias. Hay quien recomienda hacer una prueba con antidepresivos, por la posibilidad de que sea una depresión enmascarada o encubierta (constituyendo en ese caso un "equivalente depresivo").
Realmente es una variante del trastorno por somatización en el que la única queja es el dolor. En aquellos casos en los que aparece en pa­cientes que presentan una causa real de dolor (p. ej.: espondilo artrosis), no se encuentra una lógica correlación entre los hallazgos somáticos y la intensidad del síntoma. Se da más en mujeres {2/1), y suele comenzar entre los 40 y 50 años de edad.
Hay un claro riesgo de que el paciente abuse de analgésicos y de otros fármacos. También se asocia a síntomas ansiosos y depresivos, con tendencia a cronificarse y con mala respuesta a los tratamientos.
Este trastorno se define por la preocupación y el miedo a padecer una enfermedad grave, mediante la malinterpretación personal de sensaciones somáticas banales que persiste (más de seis meses), a pesar de los resultados negativos de las pruebas exploratorias. A diferencia del trastorno por somatización, aquí hay igualdad en la distribución entre sexos, siendo la edad de inicio más común entre los 20 y 30 años.
La preocupación que muestra este trastorno no debe tener carácter de­lirante (sería entonces un trastorno delirante hipocondríaco) ni obsesivo (sería un TOC con contenidos hipocondríacos); aunque en la crítica se pueden encontrar casos límites, de difícil clasificación. El auténtico hipocondríaco no se calma con las explicaciones médicas, pero es posible que reconozca su tendencia a sobrevalorar sus preocupaciones. Hay que recordar que pueden aparecer igualmente preocupaciones hipocondríacas en un trastorno por ansiedad o en una depresión.
Estos pacientes suelen acudir a numerosos médicos, pero incumplen las pautas de tratamiento  por miedo a los efectos secundarios. Es más propio de consultas médicas que psiquiátricas. El curso suele ser crónico, recurrente, con ocasionales remisiones que pueden durar meses o años.
Habitualmente este trastorno se muestra resistente a los tratamientos psiquiátricos.
TRASTORNO DISMÓRFICO
Este tipo de trastorno está muy cercano a la hipocondría, aunque el paciente está centrado en una preocupación excesiva (pero de nuevo no delirante) por un defecto físico inexistente.
Las preocupaciones más frecuentes hacen referencia a los rasgos faciales, a la piel, al pelo, etc. En ocasiones, se centran en el olor corporal (disosmofobia).
Suele iniciarse entre los 15 y los 20 años de edad y es mucho más ha­bitual en las mujeres; además, suele coexistir con otras enfermedades mentales (depresión, ansiedad, TOC).
Por definición, se excluyen aquellos casos asociados a anorexia ner­viosa o a transexualismo, o las alucinaciones dismorfofobia de los pacientes esquizofrénicos.
Da lugar a repetidas consultas con dermatólogos o en cirujanos plásticos, antes que con el psiquiatra, con riesgo claro de iatrogenia. El inicio suele ser insidioso y con curso oscilante y, habitualmente, se cronifica si no es tratado adecuadamente.
Algunos estudios indican que los fármacos serotoninergicas (ISRS) pueden resultar eficaces como en el TOC.
TRASTORNO CONVERSIVO
El trastorno conversivo está caracterizado por la presencia de signos neurológicos en la exploración física que afectan a las funciones motoras (crisis convulsivas, paresias, movimientos anormales, dificultades de coordinación motora, afonía, retención urinaria, disfagia) o sensoriales (anestesias, parestesias, ceguera, sordera, alucinaciones) y sugieren una enfermedad neurológica.
Sin embargo los hallazgos exploratorios resultan incongruentes y las pruebas complementarias son rigurosamente normales. Además de la exclusión de su carácter orgánico, se exige una conexión entre la aparición de la clínica y un factor psicológico precipitante. Históricamente se ha denominado este cuadro como “histeria de conversión”. En la DSM forma un grupo propio mientras que en la CIE se engloba dentro de los “trastornos disociativos”.
Es más frecuente en mujeres (2-5/1); parece más habitual en niveles socioeconómicos bajos, en pacientes de menor nivel cultural y en medios culturales no occidentales {en nuestro medio, la histeria ha cambiado su forma de presentación hacia la somatización y las formas disociativos). La edad de inicio más frecuente es la adolescencia o a principios de la edad adulta.
Por definición, los síntomas (como en el resto de trastornos somatomorfos) no los está produciendo el paciente de forma voluntaria (lo que no siempre es fácil de demostrar).
Etiología
La teoría psicoanalítica propone como mecanismos de defensa la represión, la conversión y la disociación, estableciendo la existencia de una fijación en la fase fálica del desarrollo psicosexual. Los factores sociales influyen en la aparición del trastorno conversivo y en su cronificación (pareja condescendiente, influencia cultural en la histeria epidémica).
Los episodios agudos asociados con una situación estresante claramente identificada suelen recuperarse espontáneamente (hasta 90-100% de los casos), siendo su pronóstico claramente mejor que en trastornos por somatización. Evolucionan peor si la personalidad previa es patológica (dependiente, histriónica) o si existe una posible ganancia (económica, familiar,...) secundaria al mantenimiento de los síntomas. Los casos cronificados precisan de apoyo psicoterapéutico, con escasa respuesta a los fármacos. La hipnosis puede resultar útil en algunos casos.
Es la forma más frecuente y se da en la mayoría de los trastornos diso­ciativos. Parece que es más frecuente en mujeres jóvenes. El paciente presenta problemas para acceder a recuerdos remotos (retrograda); es incapaz de recordar información personal importante (generalmente de carácter traumático o estresante), demasiado amplia como para justificarlo por un olvido ordinario (no sabe su nombre, no sabe dónde vive, no recuerda como llego al hospital), con preservación de la memoria reciente (es capaz de recordar la información que se le ofrece).
FUGA DISOCIATIVA
La fuga disociativa combina una alteración del comportamiento (en forma de un viaje repentino e inesperado) con amnesia retrograda (el  paciente se encuentra confuso sobre su identidad o asume otra nueva). Por definición aparece en respuesta a una situación estresante (p. ej.: discusión conyugal, problemas laborales), y cursa habitualmente con amnesia de lo sucedido durante la fuga. El diagnóstico diferencial incluye causas toxicas (alcohol) y médicas (es el caso de la epilepsia del lóbulo tempo­ral), La fuga suele ser breve y la recuperación, rápida y espontánea.
Este tipo de trastorno está muy cuestionado fuera de EE.UU. En el coexisten dos o más personalidades (con su historia biográfica, su forma de hablar y de comportarse) que no suelen tener conciencia la una de la otra (el paciente refiere lagunas amnésicas), siendo la transición de una a otra bastante brusca, Se ha asociado etiológicamente con abusos sexuales u otros traumas en la infancia.
De nuevo, es necesario el diagnóstico diferencial con causas toxicas y médicas (epilepsia del lóbulo temporal, alcohol).
La despersonalización se define como la alteración persistente o recurrente de la percepción o la experiencia de una mismo; el paciente se siente separado de su cuerpo o de sus procesos mentales (como si fuera un observador exterior); nota su cuerpo extraño e irreal.
La des realización es la alteración de la percepción o de la experiencia del mundo externo, de manera que este parece extraño o irreal (las personas parecen lejanas o mecánicas), "como en un sueño o una película". Como experiencia aislada, es bastante frecuente y no necesaria- mente patológico, careciendo de tratamiento específico.
Es un síntoma frecuente en las crisis de angustia y en los cuadros depresivos o esquizofrénicos. Se ha vinculado con la epilepsia del lóbulo temporal y con diversos tóxicos (sobre todo con efecto alucinógeno).
A pesar de que no guarda relación con el resto de formas disociativos ni con la histeria clásica, la DSM lo califica como "disociativa" {la CIE no). Excepcionalmente, muestra un curso crónico recurrente, debutan- do en la adolescencia/juventud, sin diferencias entre sexos.
No es infrecuente asistir a cuadros que recuerdan a los grandes síndromes psiquiátricos, pero que comparten todas las características de los fenómenos histéricos (psicosis histéricas, depresiones histéricas, ata­ques de nervios que recuerdan a las crisis de angustia, etc.), siendo habituales en ellos las respuestas paradójicas a los tratamientos. En otros medios culturales se pueden ver episodios de trance disociativa (fre­cuente en culturas no occidental), de posesión disociativa (p. ej.: tras "lavado de cerebro" en sectas) y de estupor disociativa (Pseudomona).
En el síndrome de Ganser (pseudodemencia disociativa), aparecen de forma brusca síntomas psiquiátricos graves que recuerdan a una demencia; son típicas las "respuestas aproximadas", las lagunas mnesicas, la inatención, las alucinaciones, la perplejidad; aunque se describió inicialmente en presos, se considera un fenómeno disociativa involuntario
TRASTORNOS FACTICIOS Y SIMULACIÓN
En ambos casos, el paciente se inventa síntomas o se produce signos de enfermedad de forma voluntaria, variando la motivación ultima; los síntomas pueden ser físicos o psicológicos, siendo muy típicos los neurológicos (coma, convulsiones), las dermatologías (dermatitis artefacta), los digestivos y las hematológicas (sangrados o anemias inexplicables). El diagnostico depende de que las pruebas médicas demuestren el carácter facticio de las lesiones o de la posibilidad de "cazarle" provocándoselas. De todos modos, es muy sugestiva una historia de múltiples consultas y tratamientos nunca acabados, mejoras con el ingreso (sin tratamiento específico) y desapariciones inexplicables cuando se acerca el momento del diagnóstico.
En este trastorno, la motivación es psicológica: la necesidad de "ser un enfermo", de recibir cuidados. Se observa con más frecuencia en mujeres solteras jóvenes (menores de 40 años) con conflictos interpersonales y en profesionales de la salud. Se suelen limitar a un único síntoma, fácil de manipular por el propio paciente: fiebre facticia, hipoglucemia inducida, etc.
Las formas más graves de trastorno facticio reciben a veces. El nombre de síndrome de Munchausen; son más frecuentes en hombres, de ma­yor edad y con rasgos antisociales de personalidad; se inventan historias clínicas muy complejas, no siendo raro que reciban tratamientos agresivos o se sometan a intervenciones quirúrgicas, poniendo en ries­go su propia vida. Suelen ser pacientes muy conocidos en los servicios de Urgencias de los grandes hospitales, pues acuden con una elevadísima frecuencia contando los más diversos problemas de salud.
Genera mucha alarma social el llamado trastorno facticio "por poderes", en el que son los padres de un niño (generalmente menor de seis años y con múltiples hospitalizaciones) los que refieren síntomas o le provocan lesiones buscando tratamiento médico y la consideración social de "cuidadores". Realmente es un trastorno de muy baja frecuencia y de muy difícil diagnóstico, puesto que los cuadros clínicos suelen ser muy complejos en su presentación.
El pronóstico de estos trastornos es muy malo por la escasa conciencia que tienen los pacientes de su anomalía. Así, estos eluden cual­quier tipo de tratamiento psiquiátrico, por lo que lo más importante es su manejo medico (para evitar la iatrogenia), más que intentar su curación.
En la "neurosis de renta" el paciente utiliza de forma inconsciente síntomas somáticos que ha padecido en una enfermedad ya su- perada para mantener el beneficio psicológico que la situación de enfermo ha producido en su vida. Se encuentra, por tanto, a medio camino entre los cuadros facticios (el beneficio es psicológico) y el trastorno por somatización (por el carácter involuntario). Es una cau­sa frecuente de cronificación de problemas médicos, cuyo abordaje es psicológico.
Cuestionario
1)      Diga que es una neurosis
2)      Que es un trastorno de ansiedad
3)      Diga cuál es la clínica de la angustia
4)      Mencione su curso
5)      Diga cuál es su etiología
6)      Que es un trastorno Fóbico
7)      Mencione su etiología
8)      Diga sus formas clínicas
9)      Que es un Trastorno Obsesivo compulsivo TOC
10)   Mencione su etiología
11)   Cuál es su clínica
12)   Que un trastorno de estrés
13)   Mencione su clínica
14)   Que es un trastorno Somatomorfos
15)   Que un Trastorno por somatización
16)   Que es un trastorno por dolor
17)   Explique el Trastorno Hipocondría
18)   Que es un trastorno dismórfico
19)   Cual es la etiología del trastorno conversivo
20)   Mencione que es una Fuga disociativa
21)   Que es un trastorno de despersonalización
22)   Que es trastorno Facticio y Simulación

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